MIRADAS INERTES

Andando por las calles me di cuenta que a veces me sentía observada, no por las personas que deambulaban a mi alrededor sino por quienes menos lo podía imaginar, la madera de los árboles.

Sus cicatrices me empujan a pensar quién mira a quién y lo que esos "ojos" habrán visto a lo largo de su vida, la de cambios que habrán vivido a su alrededor.

Con MIRADAS INERTES te invito a plantearte la misma pregunta. Y dejar que sean ellas quien te observen a ti, en lugar de tú a ellas.